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06 – Magia

La luna brilla sobre la ciudad, yo llevo varias horas siguiendo a este sujeto, y creo que al fin ha llegado el momento de actuar. Lo he notado cansado y con una marcha irregular, eso me da cierta ventaja sobre él, pero la calle está llena de gente y va a ser difícil no llamar la atención, tendré que hacer que entre a algún lugar donde… oh, eso es mejor, él acaba de dar vuelta en un callejón, tal vez para ocultarse y descansar; empiezo a correr hacia el callejón, lo alcanzo y jalo de su hombro, al girarse veo… fuego… fuego saliendo de sus ojos, es lo primero… lo único que veo… ya he visto antes este tipo de cosas, pero esto… siempre tuve miedo de esto, solo pensar en volver a encontrarme con él, y yo ni siquiera sabía que él había vuelto de. No. Debo controlarme. Debo tomar el control de la situación, porque soy el único que puede hacerlo… no puedo, estoy muy asustado, todo ha llegado a su fin, y yo…

Despierto en mi cama, asustado como un niño que le teme a la oscuridad, aunque puedo decir que he visto lo terrible que puede ser realmente la oscuridad… las sombras de la noche me hacen creer que sigo dentro de la pesadilla, pero poco a poco me convenzo a mí mismo de que no es así, solo estaba soñando, aunque eso no me consuela demasiado, a fin de cuentas solo es una calma pasajera, hasta que alguna de esas cosas logre regresar.

Pero eso no pasará mientras todo siga tal como lo he planeado; todas las aberturas selladas, las puertas cerradas, los falsos caminos que construí y que conducen únicamente al punto de partida, muy lejos de aquí; tardé demasiado, y estuve a punto de morir mientras me aseguraba de que esta realidad estuviera a salvo, pero ahora puedo volver a tener una vida normal, bueno, excepto por las pesadillas que tengo después de haber visto tantas cosas.

¿Porqué me vine a este lugar? bueno, podría decir que la energía del lugar esto, que las vibraciones de todo este ecosistema lo otro, pero para ser honestos, fue por una mujer. Todo sucedió hace un par de años, cuando trabajaba en… algo importante. Pasé por este lugar, después de neutralizar ciertas energías negativas provenientes de unas montañas cercanas, y me encontré con esta chica, no acostumbraba relacionarme con otras personas, pero por casualidad me topé con ella, y me sentí tan bien estando a su lado que decidí cambiar mi estilo de vida. Pasé un par de días bastante agradables junto a ella en este lugar, me mostró varios lugares realmente mágicos, y cuando empezaba a creer que el universo por fin me daría un descanso, algo surgió, entonces comprendí que debía tomar cartas en el asunto, no podía seguir simplemente esperando, debía moverme antes de que “ellos” hicieran su siguiente jugada. Y lo logré.

Cuando terminé todo lo que tenía que hacer, regresé a este lugar, habían pasado 4 meses, y ella seguía esperándome. Me sorprendí un poco, pues aunque le prometí regresar para vivir una vida nueva junto a ella, no esperaba encontraba encontrarla aún. Mi vida estaba empezando a cambiar.

Ella vivía sola, sus padres vivían en un pequeño país, del otro lado del mundo, aunque siempre recibía cartas de ellos y ella también les escribía. Me contó que a los dieciocho años abandonó su hogar y decidió viajar por el mundo para poder conocer nuevos lugares y, un día, llegó aquí. Se enamoró inmediatamente del lugar y decidió quedarse. Eso fue unos meses antes de que yo llegara aquí.

Yo nunca le he contado lo que hacía antes de conocerla; en vez de eso, le cuento la historia de un empleado que viajaba por encargo de una empresa internacional, y que de vez en cuando, se tomaba un par de días para descansar entre cada viaje y poder visitar lugares como éste, apartados del resto del mundo y con tanta magia en ellos. Magia…

Hoy celebramos nuestro primer aniversario juntos, así que iré a la ciudad más cercana por algunas cosas para la cena, mientras ella arregla un poco la casa y prepara una sorpresa, o al menos eso dijo ella. Yo creo que más bien no quiere caminar, aunque no la culpo, es bastante cansado ir de aquí a la ciudad, y al menos la mitad del camino debe hacerse a pie. Tampoco descarto lo de la sorpresa.

Todo marcha bien, regresé antes de que anocheciera, preparamos juntos la cena, tuvimos una agradable conversación mientras cenábamos, y pasamos la noche haciendo el amor, olvidándonos del resto del mundo, solo nosotros dos. Ella me regaló un collar que había hecho aquella tarde, me lo puso ella misma y dijo que me quedaba muy bien, que no me lo quitara. Todo es tan perfecto, tal vez debería empezar a olvidarme de las preocupaciones que siempre me aquejan, debo confiar más en mí y convencerme de que todo lo que hice mantendrá a las pesadillas alejadas de mí, de este mundo. Dormimos abrazados, ella parecía sentirse segura junto a mí, creo que yo también debería sentirme igual. Aquella noche dormí sin que nada me molestara, ninguna pesadilla me despertó durante la noche. Lo que no sabía era que las pesadillas ya me estaban esperando fuera de mis sueños.

Desperté antes del amanecer, el sol aún no había salido y cuando miré al lado, ella no estaba, cuando quise levantarme descubrí que estaba atado. Ya sabía lo que estaba a punto de suceder, antes de que las paredes empezaran temblar y remolinos de luces y sombras atravesaran el cuarto, incluso antes de que las risas frías y oscuras inundaran la casa, yo ya lo sabía, ellos habían encontrado la manera de cruzar hasta este lugar, y yo era la primera persona que ellos venían a buscar.

Algo levantó mi cama desde la cabecera, dándome una mejor vista del lugar, había muchas sombras, aun no se materializaban del todo en este lugar, pero eso no las hacía menos peligrosas. Fue cuando ella cruzó por la entrada de la habitación, y entonces, antes de que le pudiera gritar que escapara, también lo supe. Solo bajé la mirada. Detrás de ella entró una sombra alta enorme, con fuego en los ojos.

—Por fin nos encontramos— dijo aquella cosa, su voz sonaba tan aterradora, peor de lo que yo había imaginado— desde que tu maestro y yo nos enfrentamos por última vez, tenía tantas ganas de encontrarme contigo. Él ya no está y tú no representas ningún problema para mí.

—Bueno, ya estamos aquí, si no estuviera atado te ofrecería una taza de té— yo estaba derrotado, el momento que tanto temía había llegado. No sé que era lo peor de ese momento, tal vez el hecho de que por fin me enfrentaría a mi mayor miedo, la cosa que arrastró al que una vez fue mi maestro a un lugar del que nunca volvió, o tal vez, que la única persona que amé me había traicionado, y de qué manera.

—Tal vez te preguntarás cómo fue que logramos encontrarte. ¿Cómo pudimos pasar sobre todos los obstáculos que pusiste en nuestro camino?— la sombra cruzó la habitación y se acercó hacia mí, aún no era momento de actuar, pero no podía confiarme, cualquier error, por mínimo que hubiera sido, me habría costado la vida y habría puesto en peligro al mundo entero, la voz se arrastró nuevamente desde el interior de aquella sombra, como salida de una tumba— encontrarte no fue difícil, siempre supimos donde encontrarte. Cuando bajaste de aquellas montañas, nosotros ya te observábamos, ya empezábamos a planear este momento. Entonces, te encontraste con ella.

Levanté la mirada y, casi de manera sincronizada, ella hizo lo mismo, pero miró hacia otro lado rápidamente. Todo este tiempo. Ahora lo entendía. Mis sueños, el miedo, todo lo que me preocupaba. Intenté proteger al mundo, protegerla a ella, sin darme cuenta que era por ella que el mundo aun seguía en peligro.

—Ya lo entendiste. Cuando abandonaste este lugar, le ofrecimos algo que no pudo rechazar. Y mientras tú te mantenías ocupado en tu cruzada contra las sombras, nosotros establecimos un vínculo entre tu mundo y el nuestro, a través de ella. Sabías que era distinta, lo podías sentir, percibías como la realidad actuaba de manera extraña a su alrededor, y creías que era amor.

Avergonzado, escuchaba las risas, la forma en la que acechaban desde las paredes, esperando el momento de lanzarse sobre mí, mientras él se erguía orgulloso frente a mí.

—Y lo mejor de todo— dijo él, dirigiéndose a la multitud que se agitaba desde las paredes— mientras estuviste con ella te olvidaste de la magia.

Las paredes volvieron a reír.

—Te olvidaste de tu magia, y creyendo estar a salvo, viviste una vida normal. Ahora, nosotros hemos regresado y en vez de encontrar al guardián que muchos temían, encontramos a un hombre común, derrotado, atado, expuesto, humillado.

—Tal vez…

Mi sonrisa hace que sus burlas paren. En cualquier instante podrían atacar y todo habrá terminado, pero aún no, todavía no es el momento.

—Dices que me olvidé de la magia— dije, intentando ganar tiempo— Solo porque abandoné aquél estilo de vida, porque dejé de usar una túnica, un báculo, todas esas herramientas y reliquias que ustedes tanto temían. Dices que me olvidé de la magia porque dejé de ocultarme del mundo para ser parte de él. Me ven semidesnudo y creen que estoy indefenso. Tal vez no tengo garras, ni alas, ni puedo escupir fuego como muchos de ustedes. Pero todo eso es simple apariencia. Dices que abandoné la magia, y crees que por esa razón la magia me abandonó a mí, lo que no ves es que cuando dejé todo atrás, lo único que traje conmigo fue la magia. En el simple acto de beber agua, dar las gracias por los alimentos o mientras reflexionaba observando el atardecer, yo podía sentir la magia que inundaba este mundo e interactuaba con ella. Estando aquí, viviendo una vida “normal”, aprendí nuevos secretos que nadie me pudo haber enseñado, pues provenían directamente de la tierra.

—Es solo palabrería. Ves tu final cerca y lo único que te queda es hablar para retrasar el momento de tu muerte. Pero tu muerte es algo inevitable.

—Tal vez sí, pero no pienso morir sin arrastrar a todos ustedes conmigo. Dices que no existe nada que te pueda dañar en este lugar, y por eso entras a mi casa y me enfrentas directamente, dices que no hay magia en este lugar, pero estás equivocado. ¡Yo soy la magia!

Justo en el momento exacto, cuando él se sintió realmente amenazado y se lanzó sobre mí, haciendo que todas las demás sombras hicieran lo mismo, supe que era el momento.

Un destello de luz inundó el lugar. Había asegurado todos los lugares menos uno. Me engañaron, lo sé, pero yo también los engañé a ellos. En realidad, había dos lugares, el que ellos establecieron en ella, y otro, que yo había preparado para una situación de emergencia como ésta.

Apenas pude liberarme de mis ataduras, esquivé a todos ellos y corrí hacia ella. Cuando la tuve entre mis brazos pronuncié las palabras que esperaba nunca pronunciar, porque cuando salieran de mi boca, el último de los portales se cerraría, arrastrándome a mí fuera de este mundo y jamás la volvería a ver a ella. Pero ahora tenía que asegurarme de que ella también atravesara esta última puerta. Ellos establecieron un camino y un portal gracias a ella, pero su orgullo los empujó a cometer el error de aparecer justamente aquí, donde yo estaba. Venían por mí sin saber que yo ya los estaba esperando.

Ella me miró a los ojos, no supe descifrar lo que pensaba en ese momento, pero no había tiempo. Ellos rasgaban mi piel, intentando detener lo que había iniciado, pero ya estaba hecho, todos fueron atraídos hacía el portal, incluso yo y ella. En un momento todo eran gritos, dolor y caos, y al siguiente todo era oscuridad. Mi piel había sido rasgada, y en el desesperado intento de escapar, algunos de ellos lograron destrozar buena parte de mi cuerpo. Pero ya no importaba. Cuando abandoné mi cuerpo también fui atraído a este lugar, junto con ellos. A lo lejos, pude ver cómo ella aun se aferraba a lo que quedaba de mi cuerpo físico, dentro de poco, ella morirá, pues nada sobrevive en este lugar. Casi nada.

Ahora ya no soy importante para ellos, aunque esté aquí con ellos ya no me molestarán. Pasará mucho tiempo antes de que ellos logren encontrar algún otro camino al mundo físico. Tal vez para entonces alguien más los esté esperando. Siempre pensé que yo no podía ser el único que protegía aquel lugar, y poco antes de cruzar hacia este plano, pude sentir algo… a alguien. Todo estará bien, lo sé. Ahora puedo descansar.

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