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04 – Matar o morir

Desperté acalorado, empapado en sudor; a pesar de estar en un lugar cerrado y casi a oscuras, el calor del exterior lograba penetrar con tanta fuerza que me hacía sentir aletargado. No recordaba bien en dónde estaba, ni cómo había llegado aquí; al intentar levantarme para empezar a caminar, las piernas me fallaron y caí. Decidí empezar a arrastrarme a través del suelo, que resultó ser irregular, tan suave en algunas partes, y tan movedizo, mientras que en otras era firme y muy duro… en cuanto recuperé mis fuerzas me levanté un poco pero apenas afirmaba un pie, resbalaba o tropezaba con algo y caía, casi siempre sobre suelo blando, como acolchado, lo cual amortiguaba un poco el golpe.

Alcancé a ver entonces una luz que se filtraba débilmente a lo lejos, y supe que ahí encontraría una salida. No se cuánto tiempo tardé en llegar hasta ahí, en ese momento ni siquiera sabía si estaba despierto o solo estaba soñando, pero efectivamente, al llegar ahí encontré una puerta grande y pesada, hice un enorme esfuerzo para abrirla y pude ver un largo pasillo que llevaba a un lugar más alto, y que seguramente daba al exterior.

Mientras recorría este pasillo, desde donde se veía con más claridad una luz al final del mismo, tropecé nuevamente y caí sobre lo que yo consideraba un suelo recubierto con material acolchado. Fue entonces, gracias a la luz que se filtraba, cuando descubrí que lo que amortiguaba mis caídas eran cuerpos, cuerpos sin vida. Me levanté y pude ver que más adelante había otros dos, cerca de la salida; me acerqué a ellos y los observé detenidamente, solo para llegar a la conclusión de que jamás los había visto, no los reconocía, pero al mismo tiempo sus rostros me parecían tan familiares. No me asustaba estar rodeado de cadáveres, ni me aterraba la idea de haberme arrastrado por encima de varios de ellos, aunque sí me intrigaba el hecho de que estuvieran ahí abandonados, el no saber qué era lo que había pasado. Por un momento creí estar muerto, pero descarté rápidamente esa idea, yo seguía vivo, eso era obvio, ¿pero porqué los demás no?

Tampoco recordaba quién era yo, de hecho, sigo sin recordar quién soy. Cada vez que intento recordar algo anterior a aquel momento en el que desperté, la cabeza me empieza a doler y desisto. No recuerdo mi nombre, ni mi lugar de origen, es como si no tuviera un pasado, como si acabara de nacer… no, mis pensamientos son muy confusos, se que hay algo más, pero me cuesta recordar, de verdad, me cuesta demasiado… no importa, en este momento solo quiero seguir caminando, aunque no sepa hacia a dónde voy.

Cuando llegué al final del pasillo me encontré con una puerta, mucho más ligera que la anterior, y un instante antes de abrirla creí que del otro lado encontraría las respuestas a todas mis inquietudes, o al menos habría alguien que pudiera darme alguna explicación. Pero en cuanto salí al exterior no encontré nada, solo un campo extenso con unos cuantos árboles y pastizales que disimulaban un poco la soledad del lugar. A lo lejos se podía distinguir una cadena de montañas, pero nada más. Solo el sonido de las aves interrumpía el silencio de aquel lugar.

El insoportable calor me hizo dirigirme rápidamente hacía un árbol que se encontraba a unos 20 metros. Fue hasta ese momento, cuando noté que me encontraba totalmente desnudo, así que regresé al lugar de donde había salido y le quité la ropa al hombre que se encontraba más cerca de la salida. La ropa me quedaba bien… pobre hombre, aun me pregunto qué la habrá sucedido… a él y a todos los demás.

Cuando volví a salir, el cielo empezaba a nublarse; aquí no había nada más que aquella solitaria construcción subterránea, con una salida que sobresalía por encima de la superficie, así que decidí empezar a caminar, en algún momento encontraría a alguien y entonces podría saber en dónde me encontraba.

Debí haber caminado un par de horas, sin tener éxito, obviamente, y empecé a cansarme. Se hacía de noche. Tampoco había comido nada, mi vista empezó a fallar, y sin poder hacer nada más, me tiré en el suelo, sin fuerzas para continuar; a lo lejos distinguí dos o tres sombras que se acercaban, pero creí que eran parte de algún espejismo o alucinación. Por un momento creí que iba a morir.

Desperté al lado de una fogata, con un cielo nocturno lleno de estrellas, y al intentar levantarme, un hombre me acercó un trozo de carne. No tenía idea de quiénes eran esas personas, solo quería saciar mi hambre, así que comí en silencio, mientra ellos me observaban. Cuando terminé les di las gracias, pero ninguno respondió, solo uno de ellos asintió y, después de cruzar algunas miradas con sus compañeros, me sirvió un poco de agua en una taza de barro que tenía a su lado, y bebí. Cada uno de ellos bebió también y, unos minutos después comprendí que esa líquido era más bien una especie de droga.

Lo que sucedió después fue muy confuso. Empecé a sentirme más relajado, hasta que abandoné mis pensamientos y me dediqué únicamente a la contemplación de las constelaciones que parecían vibrar sobre la tierra. Ellos empezaron a hablar en un idioma que no comprendí, después empezaron a reír, a cantar y, por último, a bailar alrededor de la fogata. Todo estaba bien, no me importaba saber quién era, estaba vivo y eso ya era motivo para estar feliz… poco a poco me fui sumergiendo dentro de mí mismo, hasta que no supe nada más del mundo.

Tuve un sueño extraño, yo era enorme y de mi interior brotaba una voz oscura y confusa que no entendía, tuve miedo, y la oscuridad me rodeo, entonces sentí que volaba por encima de los campos; los tres hombres corrían delante de mí, y entonces la oscuridad nubló mi vista y no vi nada más.

Cuando desperté ya estaba amaneciendo, pero no vi a nadie cerca, supuse que me habían abandonado. Así que simplemente me levanté y continué caminando en dirección a las montañas, ellos no me debían nada, así que no me molestó que hubieran hecho eso. Y aunque por un momento, creí que todo había sido parte de un sueño, mi hambre saciada y las manchas en mi ropa (probablemente por la comida) comprobaban que todo había sido real.

Al levantarme, pude recordar un poco… sí… recordaba cómo eran las instalaciones de donde había salido el día anterior. Era un sitio con mucha luz. Yo trabajaba ahí… no, no trabajaba, pero estaba ahí, por algo importante. La persona a la que le quité la ropa era un sujeto bastante agradable, no recuerdo su nombre, pero parecía un buen hombre. Los demás me provocaban cierta aversión. Todos tenían un aspecto muy serio, llevaban batas blancas y había muchas máquinas y aparatos encendidos. Pero esos recuerdos solo eran imágenes mezcladas de muchas cosas, no pude obtener nada concreto de ellas.

Mientras caminaba, empecé a ejercitar un poco más mi memoria, recordando los detalles del día anterior. Sí, pude recordar todo, hasta el momento en que empecé a sentirme drogado. Esforzándome un poco, pude recordar algo más… aquellos hombres, los vi correr… probablemente la droga los hizo alucinar y terminaron huyendo de sus propios fantasmas. Eso explica porqué me dejaron abandonado, pobres hombres, se veían demasiado aterrados. Recuerdo haber corrido también, tal vez la droga provocó en mí el mismo efecto que en ellos, pero con lo cansado que estaba, seguramente me cansé rápidamente y me entregué al sueño, mientras ellos continuaron su camino.

Y aquí sigo, caminando sin saber en dónde estoy o hacia a dónde me estoy dirigiendo. Pero mi suerte empieza a cambiar, a lo lejos distingo algunas construcciones, parece ser un pequeño pueblo. Empiezo a apresurar el paso.

Cuando llego al lugar me extraña el silencio, no hay nadie en ningún lugar, parece que ha sido abandonado. Recorro las calles y a lo lejos distingo una silueta que pasa corriendo, así que corro detrás de ella y doy vuelta en una calle solo para encontrarme con un perro, que al verme vuelve a huir. Era solo un perro, no hay nadie. Aunque el lugar me parece extrañamente familiar. Me doy media vuelta y regreso, pero al salir a la calle por la que iba caminando al principio me encuentro con dos hombres armados que se sorprenden al verme. Mi reacción ante ellos es similar, pues van vestidos con uniformes negros que desentonan completamente con el aspecto rural de aquel lugar.

Uno de ellos saca un aparato de su bolsillo, se lo pone junto al oído y dice algunas palabras que no alcanzo a escuchar bien, debe ser algún tipo de teléfono móvil o comunicador. Intento acercarme, pero ellos dan un paso atrás, creo que están asustados… ¿de mí?

Algo no está bien, el hombre del teléfono móvil continúa hablando y, de repente, guarda el teléfono y mira a su compañero, le dice algo. Yo empiezo a retroceder lentamente. Toman sus armas y me apuntan, esto definitivamente no está bien. Empiezo a correr hacia un callejón que se encuentra a mi izquierda, ellos disparan y apenas puedo escapar a tiempo.

¿Porqué me atacan? Yo no les he hecho nada a ellos.

Ellos vienen detrás de mí, debo ocultarme. Puedo correr hacia el bosque o intentar ocultarme en alguna de estas casas abandonadas. Doy varias vueltas, intentando perderlos, y cuando siento que ya los he dejado atrás veo una casa con una puerta abierta. Algo me dice que si quiero sobrevivir tengo que atacarlos a ellos, no quisiera dañarlos, pero tampoco voy a permitir que ellos me maten a mí. En el interior de la casa busco algo con qué defenderme pero no hay nada a la vista, así que empujo con todas mis fuerzas una puerta. Sin embargo, al entrar a esa parte de la casa una niña grita asustada, junto a ella se encuentran un hombre anciano y una mujer adulta, ocultos en un rincón. No se qué está pasando. De todas formas, ahí no hay nada que pueda usar, así que salgo de la habitación e intento entrar a otra, pero en ese momento los dos hombres entran a la casa. Instintivamente corro hacia ellos y mientras me lanzo sobre uno de ellos, el otro se hace a un lado, asustado por mi reacción, tropieza y, por error deja caer su arma. Mientras tanto, forcejeo con su compañero, logro quitarle el arma, y antes de que el otro pueda hacer algo, le disparo.

El otro hombre me clava una navaja en el costado y me empuja lejos de él, le disparo pero no logro darle, vuelvo a intentarlo, pero no pasa nada, el arma se ha quedado sin balas. Me mira, amenazante, con la navaja en la mano. Corro hacia él y lo empujo, pero logra clavar esa maldita navaja en mi pierna dos veces antes de que yo pueda alejarme.

Empiezo a correr por la calle. Aunque el dolor es intenso, mi propia supervivencia me obliga sobreponerme a él. Debo huir. Y me sorprendo de mí mismo, al darme cuenta de que, a pesar de estar herido, corro a una gran velocidad.

El bosque está cerca, y tal vez ahí pueda esconderme. Pero justo cuando doy vuelta en una esquina me encuentro con varios hombres uniformados, aunque su uniforme es distinto al de los hombres que me atacaron anteriormente. Doy media vuelta rápidamente, y antes de que pueda empezar a huir, una lluvia de balas cae sobre mí.

Caigo al el suelo, veo cómo mi sangre empieza a derramarse y mis fuerzas se desvanecen. Intento arrastrarme, aunque se que no servirá de nada. Escucho unos pasos acercándose… alguien se detiene junto a mí. Ni siquiera se quién soy y ya se que estoy a punto de morir. Varias imágenes me pasan por la mente y me dan una idea de quién soy… o al menos, de quién fui, antes de…

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Miro al tipo arrastrándose a mis pies, le apunto en la cabeza y le disparo… solo un disparo, y así es como termina todo esto.

—Llegamos a tiempo— les digo a mis hombres, intentando tranquilizarme y hacerme a la idea de que nos evitamos demasiadas complicaciones..
—Señor, nos informan que hay una baja— dice uno de ellos.
—Bueno, pudo haber sido peor, vayan a buscar al hombre a cargo de este lugar y tráiganmelo, debo hacerle unas preguntas.

Llevamos dos días buscando a este tipo, si nos hubieran informado antes, en vez de hacer lo que hicieron, hubiéramos logrado neutralizarlo antes de que matara a esos tres hombres que el otro equipo encontró esta mañana.

Mi comunicador suena, sé que es sobre esto, pero me alegra saber que logramos acabar con el problema antes de que se convirtiera en una verdadera pesadilla. Respondo a la llamada.

—Agente al mando, código ZX4, reportándose desde el pueblo minero, ubicado a orillas del bosque.
—¿Hay alguna novedad?
—Logramos eliminar al sujeto; por los informes que recibí, creí que mi equipo sería insuficiente, pero lo logramos…
—Espere. ¿Sujeto?
—Así es, hombre de mediana edad, 1.70 de estatura, complexión delgada, cabello negro. Ya puede estar tranquilo.
—Pero eran tres.

Maldita, hay otros dos. Hombres modificados genéticamente, sometidos a ciertos experimentos. No sabemos realmente qué fue lo que les hicieron, sus proyectos eran de alta confidencialidad. Esos estúpidos querían hacer algo grande, y creyeron que no era necesario informarnos. Lo lograron, hicieron maravillas con sus experimentos e investigaciones, hasta que todo se les fue de las manos. El lugar estaba a unos kilometros, la gente del lugar tenía prohibido acercarse, a cambio, dos oficiales permanecían en el pueblo, protegiéndolos de ladrones o cualquier forastero que llegara a causar problemas, aunque la mayoría de la gente les temía a ellos. Aun así, lograron convivir sin complicaciones.

Hace cinco días uno de los hombres con los que experimentaban empezó a alterarse durante una sesión de lavado de cerebro o algo así, intentaron tranquilizarlo, pero sus propias intervenciones en su mente y en su cuerpo lo habían hecho inmune al control que ellos tenían sobre él. Mató a los hombres a cargo y a cuatro de los otros sujetos con los que experimentaban. Los otros dos lograron liberarse, antes de que ese loco fuera por ellos y se pusieron tan mal como él. No podían hacer ya nada para contenerlo y no tuvieron más opción, cerraron las puertas del lugar y liberaron un gas que mataría a todos en el interior. Aunque esa decisión fue tomada solo por los que estaban a cargo, el resto del personal no tuvo elección. Algunos se dieron cuenta de lo que iba a pasar y decidieron huir antes de que las puertas se cerraran, lamentablemente, el pasillo tenía un gas mucho más letal que el que fue liberado en el interior, y tomando en cuenta que la salida estaba cuesta arriba, su escape era prácticamente imposible, murieron antes de llegar a la salida.

Hasta ahí todo parecía estar controlado, pero los idiotas no se dieron cuenta de que sus especímenes mejorados también serían más resistentes a cualquier toxina, veneno o gas letal que ellos pudieran usar en su contra. Lo único que lograron fue aturdirlos, dejarlos inconscientes por algunas horas, pero no murieron. Hasta donde yo sabía solo era uno, pero ahora me entero de que fueron tres los que salieron de ese agujero. Ruego al cielo porque el tipo que acabamos de matar haya sido el más peligroso. Porque si no…

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Llevo varios días caminando, tal vez comer carne humana podrá parecer algo terrible para una “persona civilizada”, pero cuando se trata de sobrevivir, todo es válido, y realmente ya no soy parte de eso que llaman civilización, estoy por encima de ella. Sabía que al salir de ese lugar tendría que recorrer un largo camino, así que me alimenté bien. Además, lo que ellos hicieron conmigo… bueno, digamos que estamos a manos.

Solo tuve que esperar a que uno de ellos creyera que estaba a salvo, sabía que al menos uno había sobrevivido, el mismo que inició el programa para matar a todos (a todos excepto él), tuve que contenerme a mí mismo por varias horas, tirado en el suelo, fue bastante aburrido, debo admitirlo, pero valió la pena. Cuando la puerta se abrió supe que era el momento y me lancé sobre él, comí su carne y bebí su sangre, el sabor no importaba, solo necesitaba algo que me diera la energía necesaria para el viaje de regreso, y claro, había que pagarle el favor que les había hecho a los demás.

Cuando todo esto comenzó, éramos varios, al final solo quedamos siete. Los demás fueron desechados como animales muertos. Simplemente arrojados en fosas comunes, nadie se preocuparía por ellos. La gente al mando creía que no recordábamos nada, que habían dejado nuestra mente en blanco, pero yo aun recordaba, y solo esperaba el momento de huir de ese lugar, antes de que acabaran conmigo también. Debí matar a los otros cuatro porque eran los únicos que tenían la mente tan dañada como para servir fielmente a los que nos hicieron esto, no me arrepiento de haberlos matado, los otros más bien estaban confundidos, se alteraron un poco cuando me vieron destrozando el lugar, pero el gas los puso a dormir, fue bastante conveniente. Estoy consciente de que ellos también sobrevivieron, pero no me interesan, pueden salir y escoger su propio camino. Yo voy de regreso a la ciudad, a la civilización, el mundo me espera y yo estoy ansioso de volver a él, como un hombre nuevo.

Puedo ver a lo lejos las luces de la ciudad, ya falta poco, y tengo algunas cuentas pendientes que arreglar…

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